Su obra, catalogada como informalismo abstracto, no partió del dibujo sino del lienzo en blanco, a partir del cual iba bosquejando los trazos según lo dictaban sus sensaciones y angustias existenciales.
Fue una mujer excepcional de gran talento y aguda inteligencia; sus intensos ojos azules miraban al mundo y a los humanos desde su muy particular y subjetiva observación de formas, colores vibrantes, y fuegos intensos.
Alcanzó la abstracción pura por medio de una serie de pinturas sintéticas radicales realizadas en París entre 1949 y 1951, conocidas como Líneas coloreadas sobre fondo blanco.
En 1979 fue elegido por The International Who’s Who, de Inglaterra, como uno de los 1.000 pintores más importantes del mundo. En 1980, recibió la Medalla de Oro, de la Academia Italiana del Arte y del Trabajo.