Páez Vilaró dejó su marca registrada en Punta Ballena con su Casapueblo y también en Tigre, donde tenía desde hace 30 años su casa-taller argentina, Bengala.
"Artículos eléctricos para el hogar". Allí ilustra una de las metamorfosis que la época proponía para las mujeres: convertirse en bellos artefactos del hogar —más precisamente, del dormitorio— pulsados a placer por la mano del dueño de casa.
La geografía ecuatoriana y los brillantes colores utilizados por los artesanos indígenas en su labor fueron sus dos influencias principales que penetraron en su trabajo durante toda su carrera.
Su oficio inigualable, que aborda con precisión fotográfica cualquier motivo, oculta todo rastro de manualidad, trascendiendo de la mera representación visual hacia un plano de contenidos simbólicos.
Como maestra, es parte importante de la escuela Nacional de Pintura y escultura La Esmeralda, donde conforma un grupo de jóvenes pintores conocidos como Los Fridos.
Fue el primer artista sudamericano que expuso de forma individual en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, en una muestra que se llamó “Portinari of Brazil”.
Desde 2005 abrió en Montevideo el Museo Gurvich con trabajos que su esposa e hijo otorgan, justamente para difundir su obra y las publicaciones sobre su vida y trayectoria.
A él no le gustan las dictaduras, ni la injusticia; y las combatió con la palabra, la obra plástica y la acción política. Tanto que, ya en Francia, fue expulsado 5 meses de aquel país por su participación en las...