“La pintura no ha muerto. Yo estoy vivo”, dijo el artista Kenneth Kemble en respuesta a cierta crítica de los 60 y 70 que afirmaba el fin de la práctica pictórica en la Argentina. Maestro de maestros, Kemble abrió las puertas de un nuevo tipo de arte que rompió con las reglas del arte tradicional.
KENNETH KEMBLE  (Buenos Aires 1923 – 1998)

 

Estudia pintura durante 1950 con su primer maestro, Raúl Russo. En 1951 concurre a la Academia de André Lothe, en París y recorre museos en Francia, Italia, España, Inglaterra, Bélgica y Holanda.

A mediados de la década del 50’ retorna a la Argentina. Su estadía es breve, ya que en 1955 viaja a EEUU y permanece allí por tres meses.

En 1956, vuelve a Buenos Aires, y a partir de 1956 comienza a desarrollar una serie de collages y óleos – realizados con trapos, rejillas, cartones, frazadas, que forman parte central de la renovación del lenguaje artístico en Argentina.

Entre 1958 y 1960 produce su serie de Paisajes Suburbanos, assamblages hechos de maderas,cortezas de árbol, chapas extraídas por Kemble de barrios de emergencia de Córdoba. En 1958 expone por primera vez en la Galería Pizarro, en la exhibición Arte Nuevo. En 1961 lleva adelante la exposición Arte Destructivo en la Galería Lirolay, experiencia que abre el camino para el Conceptualismo en Argentina, y las experiencias que se realizarán en el Instituto Di Tella y el CAYC- Centro de Arte y Experimentación- durante la década del 60’ y 70’.

En 1963, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires le dedica su primera exposición retrospectiva, durante el mismo año expone individualmente en el Museo de Arte Moderno de Miami.

Entre 1960 y 1972 es crítico de arte del diario Buenos Aires Herald, es Director del Museo de Luján entre 1968-1972 y en 1962 se incorpora como docente en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova, tarea que llevaba adelante previamente en su taller y que continuará toda su vida.

En 1972 obtiene el primer premio de pintura en el Salón Nacional de Artes Plásticas Manuel Belgrano. La década del 70 será fecunda para su producción artística y crítica: publica en diversos medios los escritos La Pintura no se mueve, no hace ruido y no es un medio de comunicación, por suerte-1971-, Autocolonización Cultural I y II y En defensa de la Academia -1976.

Durante la década del 80 expone individualmente en las galerías Alberto Elía (1980), Ruth Benzacar (1985, 87, 89) y en el Centro de Arte y Comunicación (CAYC), 1988.

Recibe, en 1983 el premio a la mejor labor docente, otorgado por la Asociación Argentina de Críticos de Arte, y al mejor artista del año en 1985, adjudicado por la misma institución.

En 1987, el crítico Rafael Squirru publica el libro Kenneth Kemble, ensayo crítico y biográfico.

En 1994 obtiene el Gran Premio de Honor del Salón de Artes Plásticas. Entre 1995 y 1998 tienen lugar dos grandes exposiciones retrospectivas, la primera en las Salas Nacionales de Exposición y la última en el Centro Cultural Recoleta, titulada La Gran Ruptura. Obras (1956-1963), curada por Marcelo Pacheco.

Sus obras están incluidas en importantes colecciones públicas y privadas como la del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires (MNBA); el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba); el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires (MAMBA); entre otros.