ZDRAVCO DUCMELIC el pintor preferido de BORGES

Sus imágenes metafísicas lo acercan al surrealismo argentino de Roberto Aizenberg y Xul Solar, relacionándose fuertemente con la narrativa de Jorge Luis Borges a quien lo unió una profunda admiración y amistad

Síntesis Biográfica

Nació en Vinkonvci (Croacia) en 1923, llegando a nuestro país en 1949. Adoptó la ciudadanía argentina en 1958.
Su formación artística incluyó estudios de dibujo en Zagreb y de pintura en Roma, trasladándose luego a Madrid, donde proseguiría su formación en la Real Academia de San Fernando. Posteriormente, contactado con otros centros culturales y artísticos europeos profundizará su aprendizaje en Hungría, Austria y Francia. Ya instalado en la Argentina, expone en 1950, precedido por la reputación que habían generado sus muestras en Roma y Madrid. En el ámbito local su obra es muy bien recibida, lo que se traduce en la nómina de premios obtenidos a lo largo de su vida, y las muestras realizadas en importantes galerías de arte:
Gran Teatro Opera, Joraci, Huemul, Müller, Wildenstein y Van Riel. Posteriormente, sus viajes por nuestra geografía fueron aclarando su paleta, aunque su temática no dejó de mostrar al hombre en la desolación de paisajes de sugestiva irrealidad. La docencia ocupó buena parte de su tiempo en nuestro país. Radicado en Mendoza, enseñó en la Universidad Nacional de Cuyo y ejerció la dirección de su escuela de arte entre 1963 y 1966 donde fue homenajeado con el título de Profesor Honorario por la Universidad Nacional de Cuyo. Participó en el Premio Palanza en los años 1973, 1979 y 1983. En 1981 fue invitado por la Universidad de San Marcos de Lima y en 1982 ganó el “Premio Adquisición Gobierno de Santa Fe” del LIX Salón Anual de Santa Fe”. Vinculado a Jorge Luis Borges, sus ilustraciones para los relatos incluídos en el libro “Laberintos” le dieron amplia resonancia popular. También Ilustró “Once rostros y un poema” de Alberto Girri.
Expuso sus pinturas y dibujos en Panamá, Londres, Tokio y otras ciudades del Japón, Lima, Zagreb, La Habana, Santiago de Chile, Ottawa, Pekín y México.
El arte argentino se vio altamente distinguido cuando en 1981, en ocasión de su cuarto centenario, la histórica Gallería degli Ufficci de Florencia, decidió incorporar a su colección de autorretratos de artistas el de Zdravko Ducmelic.

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